Iñaki y Ueli

Horas, minutos y segundos en los tiempos de escalada ...Hemos perdido el norte.

Iñaki y Ueli


En el post sobre Messner digo que no se puede tener un historial alpinístico tan impresionante y llegar a viejo sin tener también mucha suerte. Lamento mucho la muerte de Ueli Steck.

Subir montañas, como tantas otras cosas absurdas y carentes de sentido, es algo que supongo que está en lo más profundo de nuestro ADN. Claro que, siempre hay quien necesita encontrar una justificación a todo y lo hace; hablan del disfrute del paisaje o del contacto con la naturaleza o de la lucha contra los elementos, cosas que ciertamente van unidas a la practica de la montaña porque, es cierto que cuando el sol literalmente pesa sobre tus hombros, o cuando la ventisca no te permite avanzar, o cuando un trueno te paraliza mientras haces equilibrios en lo alto de una cresta, probablemente te digas a ti mismo " nunca más ", pero va a ser todo lo contrario, porque esas experiencias habrán invadido tus sentidos y no tendrás mas opción que volver a esos escenarios de los que saliste algo más grande y algo mejor como ser humano. Es decir, justificaciones "haylas" aunque para mí sobren todas.

"...y cuando llegas arriba, ?que haces¿. Pues me bajo, papa". Era mi respuesta a las obvias preguntas de mi padre, al que le costaba entender aquella manía tan original.
Subo montañas porque me da la gana; porque están ahí y porque me siento inexplicablemente e irremediablemente atraído por sus formas y, a partir de aquí, viene todo esto del contacto con la naturaleza y la pelea contra los elementos y contra uno mismo, que como digo, también es auténtico.

Pocas actividades inventadas por el ser humano pueden reunir tantos ingredientes contrapuestos como la práctica del alpinismo; placeres y sufrimientos, ambos en sus versiones más extremas, o lo espiritual y lo mundano también en formas exageradas y en algunos casos hasta ridículas. Sé que "me voy un poco por las ramas" pero ahora mismito enlazo con los dos protagonistas de este artículo: Iñaki Ochoa y Ueli Steck.

Respetar los tiempos en montaña equivale a seguridad, pero ser esclavo del cronómetro o querer ser el primero o el único es incrementar el riesgo de forma completamente injustificada, porque el ego y el alpinismo son una mezcla peligrosa. Claro que estando por medio las marcas y los patrocinadores este comentario sobra.

Cansado de leer cosas como: primeros españoles en ascender por tal o cual arista de tal o cual montaña; primera repetición de la oeste de "nosequé"; record de velocidad de la norte de "nosedonde" con una mano atada a la espalda; incluso habiendo llegado a leer tiempos de escaladas que incluyen los segundos, aunque sé que es necesario un cierto orden histórico y estadístico, creo que esto ha contribuido a aumentar el lado más estúpido de la montaña y creo definitivamente que hemos perdido el norte.

La competencia en sí misma siempre ha sido sana; en la montaña puede añadir "un poco de sal a la sopa", pero lo que en realidad importa es ese caldo cuyos ingredientes son únicos para cada alpinista y que, en realidad, siempre los ha llevado dentro; porque si algo tiene de original y verdaderamente valorable esta sopa es que compites contra ti mismo en unas condiciones que nunca son iguales para nadie.


Todo el mundo es libre de interpretar la práctica del alpinismo como quiera pero, a muchas personas, les cuesta posicionarse sin complejos y opinar libremente, porque parece que en el siglo XXI no hay alpinismo sin cronómetro y sin el "más difícil todavía". En este sentido, tengo muy presente a Iñaki Ochoa. Me cuesta encontrar a alguien con el que pueda estar más de acuerdo que con Iñaki en cuanto a filosofía de cómo, cuando, donde y por qué subir montañas. El lo explica muy bien en algunas entrevistas que dejo enlazadas aquí, aquí y aquí y que merece la pena ver y escuchar atentamente.

El navarrico tiene compromisos contratados que le obligan y a la vez facilitan el estar mucho tiempo en el Himalaya pero esto no le impide hacerlo con la inteligencia de la que emana el buen gusto y el cariño por sus montañas, la cordura con la que habla de la práctica del alpinismo y la objetividad y buen criterio con la que se refiere al modo en que otros alpinistas enfocan esta práctica.

Ueli es la otra cara de la moneda. Vuelvo a insistir en lamentar su muerte para que nadie sospeche nada raro, pero todos sabemos que este hombre se había pasado de frenada hacía mucho tiempo, reconociéndolo él mismo cuando declaró que en el futuro no pensaba llevar las cosas tan al límite.

Como ocurre con tantos otros, el suizo fue esclavo de su ambición, de su reloj y, según mi criterio, de un modo excesivamente materialista de mirar a las montañas, tan válido como cualquier otro pero, con un sistema cardiopulmonar de superhombre, como el suyo, Ueli Steck a sus cuarenta años, podía haber sido muy feliz en las montañas por mucho más tiempo. Es una lástima que Iñaki no supiera contagiarle con algo de su sensibilidad y de su inteligente forma de interpretar el alpinismo y de vivir.
Ueli corría montaña arriba mirando el reloj. Corría y miraba el reloj. Ciertamente también corrió para intentar salvar la vida del navarro. !Mala suerte¡, !siempre la puta mala suerte¡.


Creada Revisada

2017-05-04



Colección Montañas en G+

Las aventuras de Jeremiah Jhonson

Para los amantes de las montañas es una película obligada. O al menos así lo pienso.

Las aventuras de Jeremiah Jhonson

Las aventuras de Jeremiah Johnson es una película que no tiene nada que ver con la escalada y, entiendo que el que vea este comentario en la lista pueda extrañarse o pensar que no se de lo que estoy hablando, pero aunque desentone o se salga de la temática del blog tenía muchas ganas de incluirla en esta sección ya que, para los amantes de las montañas es una película obligada. O al menos así lo pienso.

El señor Johnson fue un soldado que se cansó de la guerra y se fue a vivir a las montañas esperando poder alimentarse de la caza y ganar unos pocos dólares con las pieles para poder aislarse de un sistema de vida que no le gustaba y, como la película esta basada en una historia real, baya usted a saber si el tal Jeremiah no habría cometido alguna fechoría que le obligara a autoexiliarse para no entrar al trullo o ser fusilado.

La cosa es que tras un periodo de adaptación verdaderamente difícil ( es lo que tiene la montaña ) se convierte en una leyenda por sus problemas con los indios.

Hasta aquí nada de cumbres ni de escaladas ni de épica alpinística, ya lo se, por eso decía que alguien puede pensar que esto tiene poco que ver con la temática del blog, pero en realidad si que tiene mucha relación. Siempre me han impresionado esta clase de historias al estilo Jack London, o lo que es lo mismo la exploración y la colonización de lugares remotos y por tanto complicados.


Toda la película se desarrolla en un entorno de montaña. Y en realidad, leyendas a parte, en cada escena se revive la lucha por seguir vivo lejos de la civilización, a muchos grados baja cero y enmarcado todo ello en una belleza paisagística que a muchos de nosotros nos deja boquiabiertos y hasta en cierto modo, nos hace envidiar un poquito al tal Johnson. No es cine de montaña pero es una estupenda película sobre la montaña.

Sydney Pollack, el director, consigue bastante bien meter al espectador en el ambiente realmente duro de la supervivencia en un medio completamente hostil para un ser humano o más en concreto para un humano de raza blanca, puesto que los indios ya estaban plenamente adaptados desde miles de años antes.

Rober Redfor hace el papel de Jeremiah Johnson y para mi gusto, no lo hace mal. La foto que puede verse en esta página es la del verdadero protagonista de la leyenda y la he copiado de un blog que ofrece bastante información sobre el tema aunque está en inglés y por lo que cuenta, el tipo debía ser un individuo de cuidado, duro entre los duros y con una enorme mala leche, posíblemente la que le permitió sobrevivir y adaptarse a las montañas.



Creada Revisada

2017-04-08


Colección Montañas en G+

Montañas

Escribiendo sobre montañas, alpinistas, acontecimientos importantes en la historia del alpinismo y sobre alguna otra cosilla que se me ocurra.

Hola


Buenas!!, estás en Montañas, nombre que haciendo un alarde de imaginación se me ha ocurrido ponerle a este blog o web o como quiera que se le pueda llamar a esto.

Como la cosa va de alpinismo, cordilleras, escaladas más o menos famosas y algunas reflexiones personales sobre esta tontería que tenemos muchos y que consiste en llegar hasta las cumbres que nos permiten nuestros medios económicos, nuestras piernas y nuestra familia, pues no me he calentado mucho la cabeza y le he colocado ese nombre.

Tengo por ahí algunas cosas escritas que posiblemente te guste leer. También las puedes criticar, corregir o comentar en la página de google+ cuyo enlace tienes abajo, donde pone mi nombre, porque es posible que leas cosas con las que estés en desacuerdo; a fin de cuentas, cada uno vive las montañas como quiere. Disfrútalo y, si no es así, yo ya lo hago escribiendolo.

Por cierto, la foto de arriba es La Maliciosa, mi primera cumbre en la Sierra de Guadarrama y posiblemente la montaña más bonita del mundo y, la de abajo todos los integrantes de la expedición que coronó el primer ochomil, Annapurna.

Un saludo.



Creada Revisada

2017-04-08


Colección Montañas en G+

La llamada del silencio

Cuando el silencio nace de las grandes montañas, su llamada es muy atractiva.

La llamada

Cuando el silencio nace de las grandes montañas, su llamada es muy atractiva. Joe Simpson lo explica muy bien en este documental así como la tragedia vivida por las dos cordadas alemana y austriaca allá por los años treinta en uno de los primeros intentos de coronar el Eiger por la Nordwand, como tantas y tantas veces en la época, por motivos nacionalistas, en este caso a mayor gloria del Tercer Reich.

El documental es realmente fantástico. Está bien hecho en todos los aspectos y en mis numerosos intentos de escribir un comentario como éste, siempre me han faltado las palabras para expresar lo nitidamente de acuerdo que estoy con el señor Simpson en todas sus reflexiones, por que pienso que de todos las virtudes que tiene el video, y son muchas, lo verdaderamente resaltable son sus valientes confesiones que, dichas por un alpinista maduro y experimentado como él, son muy valiosas.

Con una edad muy similar a la de Simpson puedo asegurar que todo lo que dice en el reportaje en el plano personal es cierto y, sin animo de hacer ningún "espoiler" (como se dice ahora), creo que en el momento en el que habla de su accidente en Perú y cómo le cambió su forma de ver el alpinismo, no ocurrió otra cosa que su despertar a una vida un poco más real, aunque no se por qué en su expresión parace adivinarse sensación de fracaso. Yo no lo veo así.

Por lo demás, el documental relata con todo lujo de detalles y de forma bien ambientada, la muerte de los escaladores que, por otro lado se puede decir que fue debida a la precariedad en equipo y en técnicas de aquellos años, prestando especial atención al calvario que padeció Tony Kurt y a su rescate.

Al haber empleado la expresión "por lo demás", no ha sido mi intención quitarle importancia a los demás aspectos de la película, porque como he dejado claro al principio, me parece sensacional.

Lo único que puedo añadir es que obligadamente hay que ver esta película.

El vacío


Habiendo mencionado su accidente en Perú, no tengo por menos que comentar la película que recrea aquella dificil situación y que como él mismo dice le cambió su perspectiva de la práctica del alpinismo. Joe Simpson ama las montañas, eso es evidente; pero la recreación del accidente sufrido en el descenso del Siula Grande es tan dramática que nadie que no haya tenido alguna experiencia desagradable en montaña, puede imaginar el sufrimiento y el miedo vividos en una situación como aquella y, digo que ama las montañas para poder decir a continuación que desde y durante la larga recuperación de sus lesiones, tomo la determinación de convertirlas en una herramienta más para el disfrute de su vida, es decir, descarta la posibilidad de la épica y del sufrimiento en sus objetivos alpinísticos. Lo que bajo mi punto de vista, equivale a renunciar a la montaña como un escenario de competición.

Tiene 25 años cuando estuvo a punto de morir en Los Andes y sí, es cierto que para subir montañas hay que asumir riesgos siempre, pero toma consciencia de que su vida podía haber acabado aquel día y, si hubiera sido así, jamás se habría vuelto a encaramar a una pared, jamás habría vuelto a escrutar una posible ruta en una ladera escarpada, jamás habría vuelto a disfrutar de la caricia del sol sentado en una cumbre de Los Alpes, nunca más habría vuelto a planificar una ascensión con un grupo de amigos sentados frente a unas cervezas.

Estableciendo un fuerte paralelismo con la agonía de Tony Kurt también con 25 años, en el Eiger, acude a él una enorme tristeza pensando en que el alemán, sin duda sería también un joven soñador de aristas graníticas infinitas, atmósferas cristalinas y cumbres por encima del mundo. Sueños que terminaron aquel día de la forma más espantosa, porque Kurt fue consciente de que se estaba muriendo; asistió al último acto e su vida como protagonista y espectador simultaneamente; algo similar a lo de Simpson en Perú pero por fortuna, con distinto desenlace para Joe.






Creada Revisada

2017-02-10


Colección Montañas en G+

Licencia para matar

El Eiger es muy cinematagráfico y esta es una estupenda película con una temática original en la que la escalada está paerfectamente integrada en la trama y no es un añadido para dar más vistosidad al film.

Licencia para matar


El Eiger es muy cinematagráfico y esta es una estupenda película de espías cuya acción se desarrolla principalmente en la montaña. Un asesino que trabaja para un organismo secreto de la inteligencia de EE.UU. tiene que cumplir el mandato de esta organización y eliminar a un individuo o lo que es igual, aplicar una sanción; el mejor pretexto para hacerlo pareciendo un accidente es participar en una escalada a la norte del Eiger en la que también está su objetivo y, para ello Clint, el sicario, debe entrenarse y recuperar sus habilidades alpinísticas bajo la tutela de un amigo con el que realiza preciosas escaladas en Monument Valley y que le acompañará hasta el pie de la pared donde tiene que imponer la sanción.

Jhonatan, el agente asesino, que se gana la vida de forma oficial como profesor se arte, ataca la pared con el resto del equipo sin indicios claros sobre quién es el escalador al que tiene que eliminar. La intriga, por tanto, está servida.

Como en toda peli de Clint Easwood que se precie, no pueden faltar unos cuantos puñetazos, y hay algunos, además de alguna maciza que se le cuela en la habitación de Jhonatan sin necesidad de ser invitada.

La parte de escalada en roca es francamente espectacular y transmite muy bien las sensaciones de libertad y el ambiente de soledad de grandes paredes, pero los preparativos y la escalada de la Nordwand en sí mismos dejan mucho que desear, llegando a ser algo ridículos en algunos diálogos entre los miembros de la cordada.
Según mi punto de vista, peli muy recomendable para todos los amantes de la montaña.


Director:
Clint Easwood

Basada en la novela de "La sanción de Eiger":

Stars:
Clint Easwood,
George Kenedy,

Las fotografías de abajo pertenecen a The Eiger Sanction, una web en la que se detallan muchos aspectos técnicas el rodaje.









Clint y George Kennedy en la cima del Totem Pole en Monument Valley










Monumen Valley. El Totem Pole a la derecha


















Messner "hasta en la sopa" con el equipo de actores



















Brenda Venus tratando de incentivar a Clint Easwood para que siga entrenabdo





Creada Revisada

2017-02-06


Colección Montañas en G+

La montaña siniestra

Un guía de montaña de los alpes franceses lleva a su hermano hasta el lugar en el que una avioneta se ha estrellado

La montaña siniestra


Zachary Teller, un guía de montaña de los alpes franceses lleva a su hermano hasta el lugar en el que una avioneta se ha estrellado. El argumento gira entorno a la codicia de su hermano Chris que pretende saquear todos los bienes que pueda de los restos del accidente. La foto es de miradetodo.net.


Spencer Tracy, juega el papel de hombre honrado y decente al que nos tiene acostumbrados en casi todas sus películas y además sorprende lo bien que le encaja en el personaje de curtido y reflexivo hombre de la montaña.

La trama es muy simple pero el ambiente de montaña de los años cincuenta está muy bien conseguido. La ascensión hasta el accidente y las peripecias de los dos protagonistas son bastante realistas desde el punto de vista de la desenvoltura en las lides escaladoras y montañeras. Bajo mi punto de vista es bastante aconsejable.

Director:
Edward Dmytryk

Basada en la novela de:

Stars:
Spencer Tracy,
Robert Wagner,















Escena de la película que con ambiente alpino bien logrado






Creada Revisada

2017-02-06


Colección Montañas en G+

Siete años en el tibet

No es un largometrage de escalada o cuya temática esté directamente relacionada con el alpinismo, pero es parte importante del guión. Se puede ver con agrado.

Siete años en el Tibet

Durante una expedición alemana al Nanga Parbat, da comienzo la segunda guerra mundial y su componentes son apresados por el ejercito inglés. Después de varios intentos de fuga, los dos protagonistas logran llegar hasta el Tibet y, no sin dificultades consiguen ser aceptados por sus habitantes, pasando allí una larga temporada.
La película intenta desvincular a Harrer del partido nazi, dejando bien claro que es austriaco y presentándole como un alpinista que no pretende escalar para el régimen de Hitler, aunque no está del todo claro que fuera así. Según algunos medios de comunicación alemanes, había suficientes pruebas y testigos de que Harrer había sido miembro del partido nazi desde 1933, cuando la formación llegó al poder en Alemania y pertenecido a las SS, aunque el siempre lo negó.
En Lhasa entabló una profunda amistad con el Dalai Lama que mantubo hasta su muerte a los 94 años.
Por el lado estrictamente alpinístico, en general se puede decir que está bien ambientada aunque con algún defectillo técnico, más aún pensando en que los componentes de la expedición eran supuestamente de los mejores de la época. La película se puede ver con agrado; la travesía del himalaya y las inmensas altiplanicies del tibet le aportan mucha belleza.
Foto de Diario el Mundo Harrer con unos monjes tibetanos.

Director:
Jean-Jacques Arnaud
Basada en la novela del mismo nombre:
Protagonistas:
Brad Pitt,
David Thewlis,

















Brad Pitt en una escena alpinística de la película. Foto de tatianamastroiani.com














Heinrich Harrer en la revista economist



Creada Revisada

2017-02-05


Colección Montañas en G+

Cinco días un verano

Buena recreación del ambiente alpino de los años 30

Cinco días un verano


Escapadita romántica de cinco días en el verano de 1932 con escalada incluida. El hecho de que la parejita de protagonistas sean tío y sobrina hace que el argumento sea un tanto escabroso, pero a mí me gustó la peli aunque hace la torta de tiempo que la ví. No os podría hacer mejor resumen del que hace Daniel Andreas en FilmAffinity, aunque al parecer a él no le gustó demasiado.

Con independencia del lío familiar, y más tarde el tercero en discordia: un guia de montaña guapete, da gusto saborear el ambiente alpino de calma y tranquilidad que se respira en la película. Preciosos paisages de Los Alpes. Las escenas de escalada son muy pasables, a la sazón el señor Connery se maneja bien entre cuerdas, seguros, tirolinas y rápeles como pudimos ver también en "Los últimos días del Eden" y la película te hace pasar un rato agradable.






Director:
Fred Zinnemann

Guionista:

Stars:
Sean Connery,
Betsy Brantley,




















Pinta de recios alpinistas de la época en esta foto de los protagonistas. cineyseries.net



Creada Revisada

2017-02-06


Colección Montañas en G+

Messner


El curículum de Messner en el Himalaya es tan apabullante que ensombrece la importancia de sus escaladas en otros macizos, previas a su obsesión por el himalayismo extremo.

Messner en la Internacional Mountaineering Summit 2012. Foto de Darío Rodríguez, Desnivel


Reinhol Messner


No se puede hablar de alpinismo moderno sin nombrar a Reinhol Messner. Sí, acabo de decir moderno. Entendiendo por alpinismo la actividad de subir montañas en cualquier macizo del planeta, y entendiendo por moderno el frenético ritmo de escaladas en tiempo y forma que se empezó a poner en práctica a principios de los años ochenta, y cuyo principal culpable, a mi juicio, es el amigo Messner que "apuntaba maneras" cuando en el verano de 1969 emplea 8 horas en hacer la primera escalada en solitatio y con un par de la norte de Les Droites y en 1974 con Peter Habeler, otro pájaro de cuidado, hace la norte del Eiger en 10 horas y la del Cervino en 8. Estaba naciendo una estrella.

Los ancianos de la tribu, entre los que me incluyo; me refiero a la tribu de aficionados a subir montañas, empezamos a enterarnos de que un individuo entre austriaco e italiano subía ochomiles sin aportación artificial de oxígeno, ligero de equipaje y solo.

?Cómo..¿ ...sí, me acabo de comprar el libro. Aquí lo dice: Everest sin oxígeno

¡¡ Que tiempos !! Corría el año 1979 (pantalones campana, tíos con melena, y democracia recién estrenada), en el 80 el Nanga Parbat, después K2, más tarde el Everest por el Tibet y, acostumbrados a relatos de gestas alpinísticas que contribuían a mitificar en el más estricto sentido de la palabra a hombres y montañas : Herman Bhull, Herzog, Rebufat, Lachenal y un largo etc, aquel hombre nos parecía algo totalmente fuera de lo normal. Y lo era. Ibamos coleccionando literatura y entendiendo que los usos y los retos en la montaña estaban cambiando. Tenía que llegar ese momento porque todo en la vida tiene un proceso de evolución y, si no hubiera sido él, le habría tocado a cualquier otro, pero el hecho es que su curículum en el Himalaya (que no citaremos aquí porque está en wikipedia y en mil wikis sobre alpinismo) es tan apabullante que difumina la importancia de sus escaladas en otros macizos, previas a su obsesión por el himalayismo extremo.

Todas las etapas en la historia del alpinismo han sido marcadas por alguien que abría camino; que iniciaba una nueva senda por la que transitar; de pronto, un ochomil se puede subir sin organizar una expedición con decenas de sherpas y una logística complicada. Así, podríamos decir que Reinhol se convierte en un hito como lo fue Bonatti en su momento aunque salvando algunas pequeñas diferencias.

Como alpinista, Messner no es ensombrecido por nadie, ni de otras épocas, ni contemporaneo suyo, pero a diferencia de Bonatti que inteligentemente hace uso de su libertad, nuestro hombre se convierte en un esclavo de su colección de ochomiles desde que consigue el primero y, sin que esto vaya en detrimento suyo, también en un maestro de la comunicación.

Sé que éstos comentarios tiene un ligero tufillo a envidia y en realidad así es, porque un servidor que siempre ha pensado que quien no vive la montaña en solitario jamás podrá paladear todos los matices de una ascensión y su cumbre, no se puede imaginar la indescriptible satisfacción que puede haber en el hecho de ascender hasta la cima de un ochomil, con la sola compañía del viento y de tu propia voz interior. Se necesita una personalidad muy especial para soportar con éxito tantas horas de esfuerzo no compartido y de silencio en un ambiente tan amenazador y tan hostil, sabiendo que cada paso que das hacia arriba ha sido más fácil de lo que va a ser el paso siguiente y, que cada paso hacia arriba te acerca un poco más a tu propia muerte sin el apoyo psicológico de un compañero que está sufriendo el mismo agotamiento y el mismo miedo que tú.

Posíblemente esto último sea lo que más me asombra o lo que más envidio, porque ese aspecto de la escalada: la soledad, es bajo mi punto de vista, el lado más interesante y la experiencia vital más auténtica que se puede extraer de la montaña; pero Reinhol lleva esto hasta el extremo y, la pregunta que me asalta es: qué parte de voluntad propia y qué parte de esclavitud por su colección de los catorce hay en la envidiable animalada de Messner en el Himalaya. Me aventuro a decir que la respuesta no la conoce ni él mismo y, quiero pensar así porque sería enormemente decepcionante pero a la vez muy humano, que simplemente necesitara el "más difícil todavía" para seguir acumulando fama y así poder vivir de sus publicaciones y de sus conferencias. Quiero pensar que esto último es solo una consecuencia lógica de su irresistible atracción por las cumbres y los retos alpinísticos y no al contrario; sin más.

A mi juicio, se tienen que dar varios factores y en gran cantidad cada uno de ellos, en una misma persona para amontonar un historial alpinístico como el suyo; a seber: mucha inteligencia, mucha determinación y mucha suerte.

Inteligencia para conseguir y gestionar los recursos materiales que te permiten hacer el camino desde el momento en que un objetivo se instala en tu pensamiento, hasta que llegas al campamento base.

Determinación en cantidades industriales: el objetivo está por encima de todo, y todo, significa todo. En este punto corresponde comentar aspectos de su vida personal en los que mi sentido común me impide entrar, porque a pesar de toda la literatura que hay sobre Reinhold como persona, como dirían en mi pueblo "ca uno, es ca uno", lo que significa que cada persona transita su propia vida y torea con su propias circunstancias como dios le da a entender y, no seré yo, simplemente por haber leído información sobre él, quien opine sobre temas muy íntimos y algunos de ellos muy dolorosos.

Pero, a modo de ejemplo y sin entrar en muchos detalles, el "caballero de la pipa", insisto, es lo que se cuenta por ahí, se liga a la mujer de un amigo y compañero de expedición al Nanga Parbat, que le acoge en su casa mientras está convaleciente por la amputación de los dedos de su pie izquierdo. Se van juntos y su colega de la montaña se agarra tal cabreo que desencadena el asunto judicial que ha perseguido a Messner durante décadas y del que no voy a hablar porque ya lo conoce todo el mundo. Debe estar en su personalidad: nada le detiene cuando se fija un objetivo. Huelga mencionar que la muchacha se fue con él porque obviamente quiso hacerlo. Determinación y además, éxito con las mujeres; ¡Tremento!.

Y por último la madre del cordero: la suerte. No se puede vivir sin suerte y mucho menos se pueden escalar ochomiles en condiciones extremas; subir todos los que hay en el planeta exponiéndose en montones de ocasiones a tormentas, lesiones internas graves, avalanchas de nieve o caídas de bloques de hielo y llegar a viejo, sin tener mucha suerte. Sí, estoy pensando en alpinistas enterrados por un alud, o golpeados por una piedra y fallecidos que, quién sabe, si reunían características similares a las de Messner y, a los que en el momento apropiado, les faltó una; les faltó suerte.

Para que en una misma persona confluyan inteligencia, determinación, y un organismo adiestrado para someterse a los caprichos de la mente, hace falta el azar pero, si además, todos estos factores reunidos en un mismo ser humano, encuentran un canal por el que fluir, una vía en la que cristalizar en logros concretos, sublimes en el caso de las montañas, el resultado se llama Reinhold Messner.

Mahammed Tahir, oficial de enlace paquistaní, Messner y Ursula Grether médico de la expedición de 1978. Foto del libro "Solo nanga parbat" de Editorial RM

Creada
Revisada

2017-01-28


Colección Montañas en G+

Porteadores


Porteadores en las expediciones a las grandes montañas. La mayoría de ellos anónimos, han sido pieza fundamental en la historia del alpinismo.


Explorar las zonas inaccesibles del planeta

no hubiera sido posible sin la ayuda de porteadores o guías, personas nativas que, no solo podían orientar a los científicos, alpinistas o aventureros en general por su conocimiento del terreno, sino que debido a no necesitar aclimatación a selvas, desiertos o montañas eran y siguen siendo el verdadero motor de muchas expedicones a lugares remotos de la tierra de difícil acceso y peor comunicación.

Cuando los ingleses se lanzan a la conquista de Los Alpes para mayor gloria de su majestad la reina, lo hacen con el concurso de recios lugareños que facilitan enormemente la vida en la montaña a ricachones en busca de aventura. No solamente cargan con la vajilla para el té sino que también lo preparan. Ocurre algo similar en las expediciones cartográficas en el Himalaya o en la exploración de Africa.

Podríamos remontarnos al mismísimo Marco Polo para comprobar cómo la participación de personal nativo ha sido verdaderamente crucial en los grandes viajes a cualquier rincón de la tierra y desde luego, en la conquista de las grandes montañas.

Sin embargo, el intercambio cultural entre occidentales y gente de los valles más recónditos del Himalaya o Los Andes, ha sido tradicionalmente más enriquecedor para los primeros. Los occidentales nos hemos dado cuenta de que viajar; conocer estilos de vida diferentes y con frecuencia más austeros y sencillos que el nuestro, nos enriquece y nos hace ser mejores personas, mientras que la semilla de mala leche (odio, racismo, explotación, esclavitud y transculturación ) depositada en todos aquellos lugares visitados, explorados, invadidos o conquistados es patente y se hace sentir mucho más en nuestros días constatando el hecho de que al Dr. Livingstone, lo más grave que le ocurrió en treinta años de exploración por Africa fué sufrir el contagio de alguna enfermedad tropical. Ahora te pueden volar la cabeza con un kalashnikov durante tus vacaciones de verano.

Pero no vamos a entrar en la historia ni en la sociología del intercambio cultural. No todo han sido consecuencias negativas hacia los contactados, ni tampoco yo puedo judgar la historia de los descubrimientos y la exploración geográfica del planeta y solo quiero hablar de gente sencilla que ha contribuido decisivamente a que montañas consideradas imposibles de escalar fueran doblegadas hace ya muchos años.

Valtíes



Incluso en las ascensiones de tamaño mínimo con intención de realizar la escalada en estilo alpino son necesarios algunos hombres que desplacen la impedimenta. La foto de arriba es un grupo que acompaña a Messner hasta el campamento base del Nanga Parbat.


Abajo vemos a un musulman baltí rezando sus oraciones diarias. Como podemos ver en esta foto y en la siguiente el equipo proporcionado a estos hombres es prácticamente nulo. Llevan las mismas ropas y calzado que en su vida cotidiana puesto que viven a gran altura en pequeñas aldeas muy metidas en los valles que conducen a las altas cumbres, tanto en Paquistan como en Nepal, pero asombra lo adaptados que están a esas condiciones o lo adaptables que tienen que ser por unos pocas euros al día.

Sherpas

Los porteadores de altura juegan un papel no menos esencial que los que solo atraviesan los valles cargados con enormes fardos, porque los campamentos que se instalan más arriba del base tienen que ser aprovisionados de comida, material de escalada y botellas de oxígeno. En la foto de abajo vemos al equipo del Everest en 1953 con más sherpas de altura que alpinistas. Entre los primeros se encuentra el más famoso de todos los tiempos Tensing Norgay, que acompañó a Hillari hasta la cima.

La pregunta que siempre me asalta cuando menciono este tema es ....?se hubiera atrevido Edmund Hillari a continuar solo desde el Collado Sur hasta la cima de la montaña más alta del mundo ¿ ?se hubiera atrevido a recorrer el solito un trecho de arista que jamás había sido escalado por nadie a esa altitud¿ ?se hubiera atrevido sin conocer que problemas le podría plantear el descenso¿ No estoy quitándole mérito al neocelandés, solo intento darle lo que creo que es justo a Tensing: Un papel absolutamente decisivo en aquel glorioso día, haciendo la labor de algo más que un sherpa.

"... cuando miro atrás, me parece que haber llegado a la cima del Everest es menos impotante que otros pasos que he dado en el camino: pasos para mejorar la vida de mis amigos sherpas en Nepal y para proteger la cultura y la belleza del Himalaya ..."

Estas palabras son de Hillary en National Geographic, quien algunos años después de su ascensión empezó a trabajar denodadamente para mejorar la vida de los habitantes del Nepal, recaudando dinero y consiguiendo la ayuda de empresas y particulares para construir escuelas y hospitales, aeródromos y redes para distribución de agua potable.


La foto del libro de Maurice Herzog "Annapurna, primer ochomil" siempre me ha impactado. El de debajo es un Nepalí. Hasta en los momentos más delicados estos hombres han apoyado decisivamente a las expediciones en el trabajo duro hasta la cumbre, pero como podemos ver, también en las retiradas complicadas. Soportar los ochenta kilos de señor europeo sobre las cervicales como se aprecia en la foto, y realizar el descenso por caminos pedregosos llevando al límite las piernas es realmente de superhombres. La gesta de este individuo anónimo no es un hecho aislado; estos hombres generalmente mal pagados y en algunos casos hasta maltratados, a mi juicio siempre han merecido ocupar un peldaño más elevado que el de simple porteador y por tanto segundón el las grandes expediciones.

Quechuas

Como sabemos, ni la altura ni la complicación geográfica de la cordillera hacen que Los Andes hayan dado nombres gloriosos en la historia de los porteadores de montaña, pero no por ello se les debe quitar importancia, porque las cosas en el continente americano han funcionado de forma similar. La foto pertenece al libro de la primera expedición española al Huascaran. Para la época, una expedición realmente potente dadas las posibilidades económicas de la Federación Española de Montaña y también, por qué no decirlo, a sus posibilidades alpinísticas sin que sirva de menosprecio a los hombres que la componían.

En el libro se habla constantemente del papel jugado por los nativos que según la imagen podemos imaginar como decisivo, pero además hay otra componente que me veo obligado a citar y que rozando lo anecdótico, pertenece a la más cruda realidad de un viaje de estas características: conducir mulas. La mayoría de los expedicionarios españoles incluidos en esta aventura eran universitarios, y el que no lo era procedía de un ambiente urbano, con lo cual no podemos imaginar qué hubiera sido de las toneladas de material que fueron porteadas a lomos de estos animales conducidos por señores educados en las aulas de la complutense.

Los casos de gente nativa citados aquí son solo unos pocos, pero valga esta brevísima reseña como homenaje y agradecimiento a todos los llamados porteadores sin los que la mayoría de las primeras expediciones no hubieran sido posibles y tampoco muchas de las actuales.
Muy aconsejable ver esta serie de cuatro videos de Joseba Sanz.

Creada
Revisada

2017-01-27


Colección Montañas en G+

Annapurna


Primera ascensión al Annapurna por una expedición francesa dirigida por Maurice Herzog.


Annapurna es más un libro que una montaña

lo hemos oído muchas veces y evidentemente es un relato impresionante, pero hay que poner filtros cuando se habla desde la perspectiva del tiempo. Es complicado imaginar lo que podía suponer en los años cincuenta pisar la cima de un ochomil; para hacernos una idea, en el libro hay un capítulo que se llama "En busca del Annapurna", es decir, ni siquiera tenían la ubicación exacta de la montaña en los mapas que en algunas partes resultaron ser erróneos obligándoles a vagar durante días entre el Dhaulagiri y la montaña que buscaban. Gran parte del tiempo de la expedición lo emplearon en encontrar la montaña, dedicando días y mucho esfuerzo en pequeñas avanzadillas de exploración.



Bajando a Herzog dese el Annapurna


La contratación de porteadores solía ser un tema complicado, manejando finalmente a un ingente número de nativos exactamente igual que a un ejército; literalmente, puesto que es un exoficial Nepalí del ejercito inglés ( Gurka ) designado por el Maharaha de la zona, el que maneja la tropa no dudando en un episodio de huelga en dar una brutal paliza a uno de los culis para que seis toneladas de material y víveres sean eficazmente acarreadas por todo Nepal.

En definitiva, cuando uno piensa en las dificultades logísticas de aquellas expediciones ya le sobra para entender que el mero hecho de emprender el camino era en sí mismo una heroicidad, independientemente de la dificultad del objetivo en cuestión. Queda demostrada por tanto la capacidad organizativa y de liderazgo de Maurice Herzog sin menoscabo del espíritu de grupo que demuestran tener el resto de los conponentes de la expedición entre los que, como puede verse en la foto inferior, hay nombres de leyenda.

En lo estrictamente alpinístico la expedición es exitosa aunque solo coloca a dos de sus miembros en la cima, sin embargo el descenso es terriblemente accidentado. Lachenal pierde un crampón y el piolet en una caida y Herzog sus guantes en un tonto descuido. Pasan la noche en el campamento V, soportando una terrible tormenta adelantada al monzón y cuidados por Terray y Rebuffat que renunciando a la cima, hacen un esfuerzo titánico por evitar la congelación de las extremidades de los dos compañeros que habían coronado la montaña.


Todos los miembros de la expedición de 1950.
Arriba de izda a dicha Lachenal, Couzy, Schatz,
Dr. Oudot, Terray, Herzog, Noyelle y los sherpas Tsering,
Adjiva, Aila y Dawatoundu. Sentados Rebuffat, Ichac y los
sherpas Foutharkey, Ang Tarkey y Angawa.


A partir de aquí, el relato de Maurice Herzog es escalofriante: un viaje de regreso penoso hasta decir basta. Cegueras y amputaciones y otras enfermedades bajo los magnificos cuidados del Dr Jacques Oudot trabajando en condiciones de precariedad extrema, improvisando el quirófano en el compartimento de un tren en marcha. Sin duda merece la pena leer este libro para darse cuenta de que el relato es grande porque la gesta también lo es debido a que el Annapurna era mucho más alto y más despiadado en 1950.

Creada
Revisada

2017-01-27


Colección Montañas en G+

Bonatti


Walter Bonatti; no se si el mejor alpinista de la historia, pero si el más influyente de su época y para posteriores generaciones.

Walter Bonatti, el alpinista que marcó una época


Walter Bonatti nace entre las dos guerras que sumieron a Europa en el desastre más absoluto y, acabada la segunda, se inicia en la escalada a los catorce años como suelen ocurrir estas cosas, de manera fortuita, pero desde el primer momento, desde la primera vez que se encarama a las piedras, lo hace aceptando la responsabilidad de ser el primero de la cuerda. Su infancia y su adolescencia le preparan para luchar y sobrevivir. Murió el 13 de septiembre de 2011.



Desde 1949 se le conocen ascensiones de esas que un servidor solo se puede imaginar en sueños: apertura de la cara suroeste de la Aguille Noire de Peuterey; primera expedición exitosa al K2 aunque él no hace cumbre; apertura de la Este del Gran Capuchin; pilar suroeste del Petit Dru, apertura en solitario; Pilar D,angle; Dolomitas; primeras invernales por todo el macizo de Los Alpes; también en Patagonia; Gasherbrum IV y, para finalizar su vida alpinística a los 35 años, se marca una "chulería" abriendo en solitario y en invierno la cara Norte del Cervino como para decir a continuación ... ahí os quedáis. Si, deja el alpinismo para dedicarse a viajar y escribir para la revista Epoca. Puede decirse que no hay país, selva, desierto o cordillera en la que Bonatti no haya estado. Todo un personaje.


El abandono del alpinismo por parte de alguien como él es, bajo mi punto de vista, la rúbrica de un hombre libre; es algo que lejos de restarle grandeza o de parecer que tira la toalla, le coloca en un escalón superior. Bonatti no abandona la montaña, sino el mundo de la competencia por las primeras ascensiones, el más difícil todavía, el de los records; no quiere formar parte de la "trupe" que se ha olvidado de la belleza. Para él, las montañas son mucho más, y ni siquiera éstas le retienen. Bonatti es un genio.


Desde el punto de vista humano se le puede imaginar como alguien arrollador, seleccionando exhaustivamente a sus amigos y no dejándose influir por casi nada, solamente por sus propios criterios, en la vida y en las montañas. He vivido la montaña cuando disfrutaba de suficiente energía física y mental como para hacerle frente a las cimas que mis medios económicos de entonces me permitían, y puedo imaginar a alguien como él apretando los dientes en miles de ocasiones con un único objetivo en la cabeza: la cumbre con la que había soñado semanas antes. Puedo imaginar lo que significó en muchas ocasiones poner toda esa energía mental y física al servicio de un sueño; de una linea vertical de piedra que se recorta contra el cielo; de una elegante y expuesta travesía; de un vivac jamás intentado. Bonatti se había hecho hombre precozmente en un panorama de miseria económica en la época de la Italia fascista, aprendiendo a valorar la vida y a practicar la supervivencia cotidiana y sin duda, escalar montañas era como mantener vivo ese espíritu y esa filosofía de vida de la que se había impregnado en su niñez en un país en el que se condenaba a la pobreza a todo aquel que no comulgara con el régimen, como era el caso de su famlia.


Aunque pueda parecer otra cosa, no tengo ídolos. Walter Bonatti fue un ser humano en el que confluyeron una serie de circunstancias que le llevaron probablemente sin pretenderlo, no se si a convertirse en el mejor alpinista de la historia, pero sí a ser el más influyente de su tiempo, marcando el final de una época que empieza un siglo atrás con Edward Whymper y dando comienzo al alpinismo que busca la belleza y el carácter de las rutas y se encuentra con la dificultad extrema.


Se equivoca quien piense que al hablar de dificultad extrema estamos hablando de circo; no, hablamos de afrontar retos alpinísticos para los que hoy se emplea la tecnología más innovadora, desde las aleaciones de los clavos hasta los teléfonos satélite, pasando por los alimentos liofilizados y una predicción meteorológica que según el caso puede rozar la perfección. Retos alpinísticos que no existían ni de lejos en la mente de ningún escalador de la época, y los había buenos, pero sí acudían a la imaginación de Bonatti quien se encargaba de transformarlos en logros, en realidades concretas, en rutas endiabladamente bellas y complicadas; en cumbres.


Se oía decir por Madrid que había visitado La Pedriza y que se había bajado de la Sur del Pájaro; quizá como para darle más relevancia a esa entrañable ruta y, en realidad, no se sabe con total certeza si estuvo allí; también escuché personalmente a un escalador madrileño hablar en una conferencia de un pedrusco que hay camino de no sé donde, del que el italiano había desistido y él si había sido capaz de trepar; pero da igual si fue así o no; porque como decía, lo portentoso de Walter Bonatti no era seguramente su habilidad circense, que probablemente también sería enorme, sino su forma de soñar con las montañas.

Creada
Revisada

2017-01-26


Colección Montañas en G+

Viajar a ninguna parte


Viajar a ninguna parte; la cumbre es solo símbolo; no tiene utilidad alguna; por eso están desnudas, deshabitadas y desprovistas de vida.


Subir montañas

es como hacer un viaje sin destino, viajar a ninguna parte, ascender por el mero hecho de hacerlo, con un objetivo simbólico que es la cumbre, pero sin justificación; no es necesaria. He dicho un objetivo simbólico por que en realidad una cumbre no deja de ser un símbolo; es decir, no tiene utilidad alguna; por eso están desnudas, deshabitadas y desprovistas de vida; son un caos de piedras descompuestas, están solas, son ásperas y a veces crueles.

Pasan la eternidad solas, no se sabe si esperando quizá la visita de algún chalado, la visita de alguien que no tiene otra estupidez que hacer a parte de pegarse el gran palizón o jugarse la vida para llegar hasta ellas, permanecer unos minutos como alguien no deseado al que ni siquiera se ofrece algo de beber y después despedirle sin ningún agradecimiento.


K2, 8611 metros. Cordillera del Karakórum 35°52′52″N 76°30′48″E. División entre China (al Norte)y Pakistan.

Así es, nadie te ha felicitado por pisar aquel trozo de tierra tan poco accesible, nadie te ha aplaudido y nadie te esperaba con una bebida caliente; el lugar es frío y desagradable y tu eres un extraño; sobras allí, por eso el viento te machaca los oidos y te congela hasta que decides irte y, sin embargo, se repetirá una y otra vez: mirar hacia arriba y ver las manchas de nieve en las alturas y los perfiles que se recortan contra un cielo increíblemente azul y aquel enigmático vértice será suficiente reclamo para ti... ?no es así¿

....."El viaje más interesante que puedo hacer, es aquel en el que no necesito moverme del lugar en el que estoy"... Esta frase se la oí decir a un científico que hurgaba mucho en asuntos de la física cuántica. No sé si se refería al alucinante viaje a las entrañas de la materia o al que realizaba al interior de sí mismo mientras hacía lo que más le gustaba.

Muchas veces he pensado que subir montañas es algo similar a lo que experimentaba aquel hombre, pero caminando hacia arriba, soportando el peso de la mochila y sintiendo como tus piernas te elevan a cada paso y se esfuerzan para elevarte por encima del valle y llevarte muy poco a poco hasta la cumbre porque en realidad, al menos para mí, en muchas ocasiones es un viaje hacia el interior de uno mismo; unas horas de esfuerzo físico en las que tu mente tiene mucho tiempo para conocerte algo más, como aquel hombre caminaba hacia un conocimiento muy alejado del conocimiento de la inmensa mayoría de los mortales; todo esto con la diferencia de que en las experiencias en montaña debes mantener tu integridad física o dicho de otra forma: regresar vivo y a ser posible entero.


En las últimas dos décadas hemos oído hablar de registros impresionantes, ascensiones de ochomil de muy distintas formas, una de esas modalidades es la que ofrecen las agencias de deportes de aventura. Curiosamente, la inutilidad de subir montañas atrae como una excentricidad de esas que hay que hacer una vez en la vida, a muchos turistas con posibilidades económicas que, sin más, deciden un buen día que su existencia no es plena sin haber escalado el Everest, y se lanzan a comprar la cumbre por internet. Tan lícito como estúpido.

Por otro lado, las marcas comerciales han tomado mucho protagonismo en esta absurda actividad que consiste en subir montañas, propiciando que muchos alpinistas puedan realizar expediciones generosamente patrocinadas. Suele ocurrir cuando hay un jugoso mercado potencial, pero este es otro tema; la cuestión es que los alpinistas se tienen que convertir en soportes publicitarios, algo totalmente lícito, para continuar realizando escaladas que, muy probablemente no podrían llevar a cabo por sus propios medios económicos. En este punto podemos empezar a hablar de compromisos contractuales y de records y, subir montañas, deja de ser algo inútil y cobra sentido, porque pisando la cumbre te volverán a patrocinar.

No sé si prefiero seguir soñando con un imposible o que me suban a hombros hasta una de esas cumbres que siempre me he conformado con mirar desde abajo consciente de mis limitaciones; pero creo que me quedo con la segunda opción, la del caminante chalado que vive intensamente cada metro de desnivel que supera sin dar explicaciones a nadie, ni siquiera a sí mismo y que se empequeñece infinitamente al ser sorprendido por una tormenta a muchas horas de camino de cualquier refugio, para poder llegar a ese sitio tan poco acogedor del que hablaba; ese lugar inhóspito y poco espacioso que solemos llamar cima.

Creada
Revisada

2017-01-27


Colección Montañas en G+

Everest


Breve historia de la conquista del Everest. Las ascensiones más significativas en tiempo y forma.


Crónica esencial del Everest


Sir George Everest deja de ser topógrafo general de la India en 1843 y es entonces cuando en honor a él, el Pico XV de los Himalayas, o Sagarmatha en Nepal, pasa a llamarse así.


Capitan John Noel y su equipo de sherpas cartografiando
el Everest en 1921.

Comienza el asedio


Por los años 20 empieza el asedio en firme a la montaña y son los ingleses, como ocurrió con Los Alpes en 1850 los que lo intentan repetidamente. En 1924 la expedición que asalta el lado Tibetano desde Ronbuk pierde para siempre a Irvine y Mallory. Algunas teorías hablan de una muy probable cima por la suposición de que ambos alpinistas habían superado la zona llamada segundo escalón ( arista noroeste ) al haber sido encontradas dos botellas de oxígeno en esa zona por la expedición china de 1960. De haber llegado hasta allí, es más que probable que cualquiera de los dos o ambos alcanzaran la cima, pero eso aún es un misterio.
   
Irvine y Mallory vistos por
última vez a 8600 metros.

Expedición inglesa de 1924. Irvine y Mallory arriba a la izquierda
respectivamente.

La creencia de que el Everest era poible, fue lo que llevó a esta expedición más arriba de lo que podía soñar un alpinista en aquel momento. Como he comentado, y es muy sabido, se desconoce aún si hicieron cumbre, pero cuando ves las fotos de aquella aventura o más concretamente la de su último avistamiento en la arista por encima del segundo escalón y te fijas en el aquipamiento, aunque sería más correcto decir falta de equipamiento de ambos, piensas que en realidad da igual que llegaran o no; lo verdaderamente importante, desde mi punto de vista es que estaban abriendo camino en el sentido más amplio y más literal de la palabra hacia objetivos que ofrecían a los alpinistas de todo el mundo y a los de muchas generaciones posteriores, un nuevo espacio para soñar.

El enigma por el que se recuerda a esta expedición dirigida por el comandante C: G. Bruce que al anfermar de malaria cede la dirección a E. F. Norton,  a dejado en segundo plano un hecho a mi juicio importante. El propio  Norton alcanza los 8570 metros sin oxígeno artificial acompañado hasta poco antes por el Dr Somerwell . Esto no se repetiría hasta cuatro décadas después.

La cumbre



Tensing Norgay en la cima del Everest
Tenzing Norgay en la cima
del Everest.
Acompañó a Edmund Hillary
en la primera ascensión.
29 de mayo de 1953 
Equipo de 1953. Edmund Hillary y Tenzing Norgay


Pasarían tres décadas y algunas tentativas poco relevantes y con más intención exploratoria que de conquista, dese el intento de 1924, hasta la expedición que reconocidamente, pisó por primera vez la cima del Everest.

Hillary, apicultor neocelandes, y Tenzing, sherpa de la zona, están en la cumbre más alta del planeta el 29 de mayo del 53 por el collado sur llegando hasta allí desde el lado nepalí. Utilizan oxígeno durante toda la ascención, algo que no se cuestiona en los ambientes alpinísticos de la época puesto que la montaña se consideraba de todo punto inaccesible sin este apoyo artificial.

No puedo imaginar lo que supondría en aquel momento el triunfo de la expedición dirigida por Jhon Hunt para todos sus integrantes y mucho menos para el aquipo de cumbre. Hasta entonces, la montaña más alta conocida estaba sin conquistar; el reto era tan atractivo como grande y, ya estaba conseguido. No puedo imaginar la enorme alegría que ambos alpinistas podrían sentir intimamente durante el descenso y lo mucho que, con toda seguridad, les costo abandonar el punto más alto camino del collado sur. El coloso, la diosa madre de las nieves, se mostró benévola en la primavera de 1953.


La primera mujer en la cumbre


Junco Tabey, primera mujer que pisa la cima del Everest
Junco Tabey, primera mujer que pisa
la cima del Everest. 1975
Esta simpática señora que veis en la foto se llama Junco, es japonesa y no se si es la primera mujer que intenta escalar la montaña más alta del planeta, pero es la primera que lo consigue.

Escalan por el glaciar del Cumbú y collado sur y el día 4 de mayo, el Campamento II situado por encima de la cascada de hielo queda sepultado por toda la nieve que cubre el flanco del Nuptse enterrando a varios mienbros de la expedición y haciendo desaparecer gran parte del material, pero a pesar del grave incidente que se salda con varios heridos pero sin víctimas mortales, el sherpa Ang Tsring y ella legan a la cima el 16 de mayo de 1975. Muere en 2016 a los 77 años.

Sin oxígeno


El de la foto de abajo es Peter Habeler y está tomada por Riehold Messner. El artefacto metálico es un trípode que dejó una expedición china. El lugar es la cumbre del Everest. 1978

Reinhold Messner en la cima del Everest
Reinhold Messner
Primera ascensión sin oxígeno
junto a Peter Habeler

Ninguno de los dos alpinistas utilizó oxígeno en la subida y por tanto crean un punto de inflexión en la técnica empleada para escalar la montaña. A partir de entonces La diosa madre de las nieves cobra una nueva dimensión o, quizá he de decir que cobra su auténtica dimensión y obliga a quien prescinde de oxígeno, a permanecer muchas horas por encima de los 7500 metros, mirando de cara a la muerte cada minuto transcurrido en una atmósfera con tan solo un tercio del oxígeno necesario para seguir vivo. Con esta ayuda o sin ella, la montaña más alta del mundo sigue siendo un gran reto, pero desde luego, este "pequeño detalle" puede dividir perfectamente a los alpinistas que la han ascendido desde Messner y Habeler en himalayistas de primera o de segunda división. Según opiniones de personas que pueden evaluar el echo con conocimiento de causa, El Chomolugma puede ser 1000 metros más bajo con el empleo de oxígeno suplementario.

Otra vez Messner


Messner en la cima del Everest
Primera ascensión en solitario realizada desde
Tibet y sin ayuda de oxígeno suplementario.
20 de agosto e 1980. Messner, esta vez en solitario y desde el Tibet (los chinos permiten el paso a estrangeros desde hace pocos meses) estableciendo un campamento base avanzado a 6500 metros logra de nuevo la cumbre también sin oxígeno. Con eta ascensión da una vuelta de tuerca más a la pureza en el estilo y en la concepción de la escalada de grandes montañas.

La idea de una escalada en la más absoluta soledad hasta el punto más alto de la tierra no se va de su cabeza, pero no se pone manos a la obra hasta que llega a sus oídos que el japonés Naomi Uemura, tipo realmente duro, tiene ya su permiso nepalí para hacer lo mismo en el invierno entre 1980 y 81. Recien abiertas las fronteras del Tibet decide apresurare por ese lado y seguir los paso de los pioneros.

En plena estación monzónica la soledad de la cara norte del Everest debe intimidar un poco. La posibilidad de enfermar, el cansancio extremo, el silencio atroz de la nevada y la batalla psicológica contra la montaña, hacen de esta ascensión y según mi criterio una de las que merecen ser incluidas en esta esencial y desde luego subjetiva crónica del Chomologma

Video: Encuentran el cadaver de Mallory

Creada
Revisada

2017-02-12


Colección Montañas en G+

Whymper en Los Alpes


Edward Whymper, primera escalada del Cervino; casi podríamos decir que aquí comienza la historia del alpinismo.



Impresieonante imagen del Monte Cervino.
Portada de La escalada del Cervino de Editorial Juventud


Edward Whymper llega a Los Alpes

en 1860 sin el menor interés por la escalada. Es dibujante y cumple con un encargo de su editor: dibujar montañas y todo tipo de paisajes de la cordillera. Cinco años más tarde se convierte en el primer escalador en pisar la cima del Cervino.
Montañas como esta eran el reto en aquellos años. El alpinismo se estaba inventando y aunque ya se había ascendido al Mont Blanc hacía muchos años (Balmat y Pacard 1760), solo se tienen datos de muy aislados intentos de ascender picos en Los Andes, durante la conquista de América, y también en Los Alpes promovidos por locos aventureros que, con posibilidades económicas superiores a la media de sus compatriotas, intentaban realizar las proezas que por aquellos tiempos nadie se atrevía a acometer.


En la época Victoriana estaba mal visto que los súbditos de la reina se rebajaran a realizar labores propias de criados cuando realizaban exploraciones en lugares remotos y cada vez que algún explorador se aventuraba en parajes desconocidos o latitudes lejanas se contrataban sirvientes que acarreaban la vajilla, los víveres y las tiendas de campaña para también preparar el fuego, hacer la comida y cualquier otro tipo de labor impropia de alguien que exploraba el planeta para la reina, pero al tiempo debían ser conocedores del terreno.

Así, Whymper también contrató a lugareños que a la vez servían de guías y que más tarde, gracias en gran parte a la afluencia de aventureros ingleses, se convertirían en guías profesionales abandonando la condición de criados o porteadores y organizando todo un negocio en las compañías de guías de Los Alpes, además de cimentar una actividad artesana consistente en la fabricación de todo tipo de artilugios que facilitaban la escalada.  

Según las crónicas, Whymper era un hombre minucioso, obsesionado por el detalle en cada cosa que hacía, y poco comunicativo, pero sin duda también debía sufrir de una suerte de fiebre que había ido adueñándose de él mientras pasaba horas y horas en silencio plasmando los detalles de aquellas aristas que se recortaban contra el cielo. Una fiebre que desembocó en la más absoluta determinación de pisar la cima a primera vista imposible del Cervino, y así lo hizo.

Después de seis intentos y algunas ascensiones a otras cimas en Chamonix, el 14 de Julio de 1865, acompañado de Hadow, el reverendo Hudson, Lord Francis Douglas y de los guías Croz, Peter el viejo y Peter el joven contratados por Douglas, llegaron a la cima con un adelanto de tan solo unas horas con respecto a una cordada que ascendía desde el lado italiano y abandonó el intento al divisar en la cumbre a los que habían subido por la arista que asciende desde Zermatt.

Una rudimentaria técnica junto con un precario equipo provocan la catástrofe en la bajada. Douglas, Hadow, Croz y el reverendo se despeñan cayendo al Glaciar del Cervino dos mil metros más abajo. Sobreviven a la expedición Whymper y los Taugwalder, el viejo y el joven.

A continuación me tomo la licencia de incluir literalmente los últimos párrafos del libro de Whymper.

"..... Mas los recuerdos de pasadas alegrías no pueden borrarse. Mientras escribo acuden a mí en tropel. LLega primero una interminable serie de imágenes magníficas en formas, efectos y colores, veo los grandes picos con sus cumbres nubladas, pareciendo levantarse hasta el infinito; oigo la música de los distantes rebaños, del jodel del labriego y de las solemnes campanas de la iglesia; huelo el fragante aliento de los pinos; y cuando todo eso se desvanece otro cortejo de pensamientos se presenta: recuerdos de hombres que fueron rectos, valerosos y sinceros; de amables corazones y audaces proezas, y de cortesías que me hicieron extranjeras manos y que, aún cuando insignificantes en sí mismas, expresaban esa buena voluntad hacia los hombres que constituye la esencia de la caridad.

Empero, un último y triste recuerdo me ronda y a veces se interpone, cual flotante bruma, privándome del sol y helando las memorias de los tiempos felices. Hay alegrías demasiado grandes para ser descritas con palabras, y hay dolores sobre los que no me atrevo a extenderme. Y con estos en la mente, digo: escalad, si queréis, pero recordad que la fuerza y el valor no son nada sin la prudencia, y considerad que una negligencia momentanea puede destruir la felicidad de toda una vida; no hagáis nada con prisa, mirad bien todo paso y pensad desde el principio que cada momento puede ser el fin."
Edward Whymper. Primer escalador del Cervino. Año 1865

Creada
Revisada

2017-01-27


Colección Montañas en G+